Spanish: El/los idioma(s) de la Academia

Two women sit at a rectangular table before a window showing parked bicycles. The woman on the left wears a brown striped sweater, hands clasped. On the table are a coffee cup, smartphone, markers and a roll of white paper. The woman on the right reaches toward a juice bottle and a small plate.
Andrea Monroy-Licht is Chair of the Young Academy of Colombia and conducts research as an environmental toxicologist at the University of Cartagena. Photo: Jean Noir

En un encuentro convocado por Die Junge Akademie (la Joven Academia alemana), 24 académicos de 18 países se reunieron para reflexionar sobre cómo el idioma moldea la investigación académica y su divulgación.

Del 2 al 4 de septiembre, 24 académicos radicados en 18 países de seis continentes se reunieron en la Universidad Goethe de Fráncfort para conversar sobre el papel del idioma en la academia. Aunque las discusiones se llevaron a cabo principalmente en inglés, cada participante aportó su propio trasfondo lingüístico al intercambio. Eran miembros de las jóvenes academias de Bélgica (neerlandés), Colombia (español), Finlandia (finés), Alemania (alemán), Hungría (húngaro), India (asamés, panyabí), Indonesia (indonesio), Kenia (kimeru), Lituania (lituano), Nepal (nepalí), Nigeria (yoruba), Noruega (noruego), Palestina (árabe), Sudán (árabe) y Suiza (francés, alemán), además de la Academia Global de Jóvenes Científicos (polaco, rumano).

Las personas en la Academia trabajan con el lenguaje todos los días, y sin embargo son pocas las ocasiones en que se detienen a pensar explícitamente en cómo este condiciona la participación, el acceso, la calidad y el alcance de su investigación. El encuentro abrió un espacio para esa reflexión, reconociendo tanto las oportunidades como los desafíos que trae consigo.

Impulsado por integrantes del grupo de trabajo "Language" de Die Junge Akademie, el encuentro puso el foco en el idioma como elemento central de la diversidad académica, pero también como posible fuente de exclusión. Las discusiones abordaron el papel del lenguaje en la comunicación científica, el éxito profesional y las condiciones de trabajo, la distribución del poder dentro de la academia, los intereses nacionales y regionales, y las implicaciones, cada vez más cambiantes, de los modelos de lenguaje de gran escala.

El trabajo académico depende cada vez más del inglés, lo que trae ventajas considerables, pero también desafíos importantes. Una lengua franca global facilita el intercambio y la colaboración internacional. Sin embargo, depender de un solo idioma también puede levantar barreras a la participación y limitar el acceso a la investigación, tanto fuera de la academia como entre comunidades no angloparlantes.

Para acercarse al ideal de una investigación "glocal", compartida globalmente pero accesible localmente, Académicos/as, las instituciones académicas y quienes formulan políticas deben tratar las decisiones sobre el idioma como parte integral de la práctica investigativa. El encuentro cerró con un compromiso compartido de llevar esta discusión a las instituciones, disciplinas y comunidades académicas más amplias de cada participante.